Mundo ficciónIniciar sesiónLenis suspiró. Estaba cansada de sentirse mal, de tener miedo, del fresco frío de la terraza también y hasta del enorme gusto por ese hombre, lo que sentía presionarse contra su cuerpo en todo momento, como una almohada pesada y cruel, cada vez que la miraba, cada vez que le hablaba, recordándole repetidas veces que hace unas horas había estado en sus brazos, la había deseado y tocado como ningún otro hombre antes. Su esposo nunca la había tocado así, ni siquiera en ese corto lapso de tiempo







