Mundo ficciónIniciar sesiónLenis miraba el horizonte desde la terraza del apartamento de George.
Hacía fresco, fresco frío. El suéter que cargaba puesto no le ayudaba a conseguir calentarse demasiado.
El abogado la vio desde la sala y notó que ella luchaba con sus brazos para obtener algo de calor. Quiso preguntarle por qué no entraba, pero sabía que tal vez ella necesitara respirar aire puro, además, conocía de sobra el efecto tranquilizador de aquel paisaje.
Lenis casi respinga por el ligero s







