Capitulo 1

Ada King.

Aprieto con fuerza las mangas de mi suéter intentando caminar en medio de las personas, caminaba sola mientras agachó mi cabeza para que nadie mire mis mejillas golpeadas. Todos me miraban, pero no por mi físico más bien para burlarse de mí, tiemblo de nerviosismo al escuchar los murmullos de la gente, apenada corro lo más rápido que puedo hasta llegar a unos de los pasillos oscuros del pabellón de los universitarios. Intento retener las lágrimas que están por salir, no quería llorar, no ahora, pero es en vano. 

Pego las rodillas a mi pecho y dejo caer las libretas al piso. 

Así era como empezaba todas mis mañanas cuando venía al instituto, las burlas eran lo que comúnmente me hacía pasar de lo peor. Odiaba cada vez que alguien se burlaba de mí, se había vuelto costumbre porque cada vez que pasó por los pasillos se reían de mí como si eso fuera lo más divertido del mundo no más bien intentaba ignorar, pero ¿Vamos una persona que es Insegura, con baja autoestima y depresión, podía ignorar los comentarios de la gente? Pues claro que no, cada vez que pasaba por los pasillos mi mundo se me venía abajo. 

Una vez que mi llanto cesó, me levanto lo más rápido que puedo y vuelvo a caminar hacia mi aula de clase, las miradas se vuelven a posar en mí y con rapidez me siento en el último puesto, sola como siempre. 

La mayoría del tiempo me sentía sola, nadie se quería acercar a mí y los entendía ¿Quién quisiera hacerle compañía a la rarita del instituto? Obviamente nadie. Siempre usaba ropa holgada en un intento de esconder mi horrible cuerpo que estaban llenos de marcas, cicatrices e incluso golpes. Sabes los horrible que se siente verte en un espejo y decir estoy gorda o estoy fea, tener el pensamiento en que debo dejar de comer para adelgazar o para tener un mejor cuerpo. Poder tener todo esto era mi deseo, pero, ¿Cuando lo voy a tener?

Estaba agradecida que aún no llegará el profesor, agachó mi cabeza para apoyarla en el pupitre de la silla. De nuevo las lágrimas volvieron hacerse presentes, mientras lloraba me preguntaba una y mil veces por qué nadie quería juntarse conmigo, por qué me trataban como una basura. Me sentía un estorbo en esta vida, pero todo eso era por culpa de la gente que me trataba así y lo peor de todo era que cuando llegaba a casa todo se volvía más horrible aún, no en el sentido de que mi familia me maltrate, si no a qué me vuelvo una bolita repitiendo una, dos y tres veces cada burla que me hacen.

— Vaya, pero miren nada más quien ha vuelto.  

Me tenso cuando escucho la voz de Nesrin, miro de recelo y me doy cuenta de que aparte de Lila y Kiara está Yasir, uno de los chicos más populares del instituto ¿Típico no?

Trago grueso cuando toma mi brazo haciéndome caer al piso, toma mis libretas tirándolas junto a mí. Mi respiración se acelera cuando de los bolsillos de su abrigo saca una navaja y la acerca a mi cara. Tiemblo bajo el contacto de la punta del objeto ya mencionado. 

— ¿En qué habíamos quedado tú y yo? — pregunta con un toque de seriedad. — Si no mal recuerdo te advertí que si decías algo de lo que te habíamos hecho está vez iba a hacer peor ¿No? — me mira directamente a los ojos, presiona más fuerte la fina punta de la navaja contra mi mejilla lastimada.

— Y-Yo no he di-dicho na-nada. — tartamudeo y escucho la risa de los presentes en el salón de clases, todos miran, se rien pero no son dignos de ayudarme aúnque sea una sola vez en su vida. — ¡Ay! ¡Parad! ¡Por favor! — exclamo con dolor cuando con fuerza pasa lentamente cortando mi mejilla. Sollozo de dolor y llevo mi mano al corte, joder. 

— Vuelves a decir algo de nuevo y te va peor Ada, te irá peor. — me amenaza, levanto la vista y los veo irse con una sonrisa victoriosa ¿Esto les causaba gracia? 

Aun estando en el piso mi mejilla sangraba como nunca. 

— ¿Ada? 

No, está vez no. La voz de mi hermano se hizo presente en el salón de clases por lo que me levanto rápidamente y tomo mis cosas para correr lo más lejos posible de él.

¿Quién lo llamó?

Sí, tenía un hermano en este mismo lugar solo que él iba en el área de universidad. Uas de las primeras cosas que odiaba de él era que cuando me hacían algo él siempre aparecía por más que le rogaba me casa que no lo hiciera para que nadie supiera que éramos hermanos y así no dañarle su reputación de popular y hoy era el día en que no tenía que aparecer. Llevo años ocultando que es mi hermano como él también ha ocultado de que soy su hermana. 

— ¿Ada está en este salón, verdad? — lo veo preguntar a una de mis compañeras que se sienta justo detrás de mi, la única que de por sí no se ríe de las gilipolleces que me hacen, de reojo veo a la chica señarla hacia la esquina donde estoy y me giro rápidamente para perderlo de vista y no dañe nuestra promesa. 

Perdóname hermanito...

— Suéltame, no te conozco. — lo empujó con mis pocas fuerzas cuando me doy cuenta que tira de mi brazo y me suelto rápidamente de su agarré para avanzar a dirección contraría a la de él.

— ¡Ada! ¡Espera! — lo escucho gritar, pero no le hago caso hasta que me estrelló contra alguien demasiado grande para mi gusto. 

Joder ¿Por qué a mí me pasan estas cosas? 

— L-lo siento. — tartamudeo nerviosa. 

— ¡Einar no dejes que se vaya! 

Que me caiga un rayo si es eso posible.

¿Por qué justamente tenía que ser Einar? 

Respiro agitada antes de esquivarlo pero coloca su mano en mi brazo para impedir que avanzara. Me mira y me siento diminuta frente a él, mis mejillas estaban mojadas y todavía el escozor en mi mejilla era insoportable. Bufo cuando siento la mano de mi hermano tocar mi hombro. 

— Ya no más Ada, no voy a dejar que sigas ocultando que soy tu hermano. — habla, niego rotundamente ¿Cómo me podía pedir algo así? — ¡Ada ya basta de todo esto, deja que te ayude! ¡Soy tu maldito hermano y lo quieres seguir ocultando, a mí me importa una m****a si dejo de ser popular por ser el hermano de la chica que todos joden! — la tristeza en su voz es notable. — solo mira, te golpean, se burlan de ti ¿Qué más quieres? Un día de estos te van a matar. — me toma el rostro entre sus manos y su ceño se frunce al sentir mi mejilla húmeda y al observar su mano llena de sangre palidece del susto. — ¿Qué te han hecho? — pregunta y al no obtener respuesta de mi parte quita mi cabello que cubre mi mejilla lastimada. — Joder ¿Quién te ha hecho eso? — pregunta.

"Vuelves a decir algo de nuevo y te va peor Ada, te irá peor"

 — Nadie, quiero irme de aquí. — susurré ida. 

Todas las miradas estaban en nosotros y eso no me gustaba para nada, me hacían sentir como un bicho raro, me sentía incómoda y horriblemente mal. Ahora todos saben que Yosue King es mi hermano, rompio mi promesa.  

— Einar podrías dejarme solo con mi hermana por favor. — le pidebeste asiente comprendiendo a mi hermano quien no tarda en abrazarme. — ¿Y ustedes que? ¿Acaso se les perdió algo? ¡Váyanse ya! — tiemblo al escuchar su grito. 

Todo se queda en silencio y me incomoda por lo que le digo al oido que me saque de aqui. Entro al baño de mujeres y tiro mis cosas al piso y me encierro en unos de los cubículos, mi espalda resbala contra la fría pared y sollozo. 

¿Por qué? ¿Por qué Yosue no pudo callarse y decir que yo no era nada de él?, ¿Quién le dijo que me estaba haciendo daño?. Eso me hace sentir mucho peor de lo que ya estaba. Habíamos hecho promesa desde el primer día que yo entre en este instituto, nos prometimos ocultar que éramos hermano por el simple hecho de que no lo tacharan como el hermano de la rara del instituto. Yo no quería eso para él, se le veía feliz cada vez que alguien se le acercaba hablar por su popularidad al igual que Einar.

¿Cómo conocía a Einar? Por las cantidades de veces en la que va a la casa a jugar con mi hermano no más bien él nunca supo que Yosue tenía una hermana y esa era yo. Él se enteró el día en el que Yosue intervino para defenderme de varios chicos, de ahí en adelante sabe de mi existencia, lo peor de todo esto que ese chico que era mejor amigo de mi hermano me gustaba, pero yo no era su tipo, aparte de eso parece puta, literal como una mujer que se acuesta con cualquiera que se le crucé por el camino, se acuesta con una luego con otra y así se va hasta cuándo vaya a saber que dejará de ser así.

— ¿Ada estas bien? — escucho la pregunta de mi hermano.

— Quiero estar sola Yosue. — respondí.

Quería estar sola en estos momentos, cada vez me sentía más abordo del abismo, no sabía si saltar o no, era una difícil decisión que no se puede lograr en cuestión de segundos. Esto es todo lo que me rodea, yo misma elijo si saltar o si debo alejarme de todo esto. Si doy una paso más caeré en algo que nadie me podrá salvar.

Hablando de salvar ¿Eso se puede lograr? No creo que nadie me pueda sacarme de este pozo sin fondo lleno de dolor y oscuridad. Hay mucha gente que tiene alguien que los ayuda a salir de este abismo en cambio yo no lo tenía, o tal vez si y yo no me he dejado ayudar por más que lo intentará, no podía.

— Oh Ada. — mi hermano me abraza.

Ese abrazo hace que me rompa más de lo que estoy ahora. Acaricia mi cabello y me escondo más en su cuello mientras me derrumbó entre sus brazos.

Día tras día pienso en que cada vez me estoy hundiendo más y mas en esta miserable vida. Justo cuando siento que estoy saliendo de ese hundimiento, resulta que me estoy hundiendo más. No quiero ilusionarme de que podré salir de esto, literal ya no peleó ni lucho por hacerlo. 

Lo único que se es todas las mierdas que hablan de mi. Si no quiero que sigan hablando de mi ¿Cuál era la solución? ¿Desaparecer? Era la única salida de terminar con esto. Cuando pienso en quién podría ayudarme en salir de esto, no tengo a nadie más solo a mi hermano y a mis padres, no confiaba mucho en nadie ni en ellos. Guardar todo tipo de sentimientos, esa era yo. 

Entonces, ¿somos nosotros o la sociedad quien nos hunde cada vez más? Todos somos demonios, pero el demonio soy yo misma. Que afiló las chuchillas para tener cortes en mi muñecas y parte de mi cuerpo, era algo malo y lo tenía en claro pero ¿Una persona así como yo? ¿Hasta donde llegaba su capacidad de pensar?

Ada King, la chica llena de Inseguridad y con depresión. 

— Mi pequeñita. — susurra en mi oído, sus palabras me hacen relajarme un poco. Algo que tenía mi hermano era que cuando estaba mal siempre me decía cosas bonitas al oído y eso me tranquilizaba demasiado. — Todo va a estar bien. — vuleve a susurrar. 

— Nada va a estar bien Yosue. — digo como puedo. — nada en mi está bien, tu lo sabes, todos los saben y yo lo sé; soy un maldito estorbo en esta vida. — susurro.

El ante escuchar mis palabras toma mi cara entre sus manos y me hace verlo, aún con mis ojos cristalizados y lleno de lágrimas, logo captar que sus ojos están rojos. Ignoró el dolor en mi mejilla y el ignora que su mano siga manchanda de mi sangre que de hecho sigue saliendo del corte.

— Tu no eres un estorbo Ada, tu eres una persona hermosa con lindos sentimientos, tu no mereces ser tratada así. Ahora me arrepiento de haber hecho la promesa esa de que ocultariamos que éramos hermanos, quizás si yo no hubiera aceptado eso no estuvieras hasta este punto oscuro en el que estás. — habla.

Agachó la cabeza intentando buscar paz interna la cual no logro encontrar ni mucho menos tener en mi vida. 

Yosue me ayuda a levantarme y me lleva hasta el tocador, toma un pedazo de papel y lo humedece con agua para luego pasarlo con cuidado encima del corte no tan profundo en mi mejilla.

— Me duele Einar. — me quejo con la voz débil.

— Lo siento princesa. — se disculpó, estaba nervioso lo sabia porque era la primera vez que rompía algo que prometimos. 

Trago grueso y asiento, mi hermano me mira y me da un sonrisa de boca cerrada.

— Ya esta. — inspecciona todo mi rostro. — ahora me dirás ¿Quién te hizo eso?  — pregunta de nuevo, niego con miedo. — Vamos Ada, tienes que decirme quienes te hicieron eso y por qué.

Trago grueso: — El grupo de Nesrin, me lo hicieron porque las acuse con la profesora de orientación de que me habían golpeado en el baño. — respondo rápidamente. 

Cada vez que mi hermano me preguntaba que me hicieron yo no podía aguantarme de mantener la boca cerrada.

— Hijas de puta. — gruñe con enojo mi hermano. — Joder malditas hija de...

Lo interrumpo.

— Basta, no digas nada por favor porque si vuelvo decir algo me va a ir peor y ya no quiero. — hablo rápidamente que creo que no se me logra entender para nada bien lo que digo. — Yo solo me quiero ir a casa. — vulevo hablar, el asiente y me abraza de nuevo.

Solo quería ir a casa y recostarme, hasta quedarme dormida de una vez por toda.

¿Tan difícil era todo esto?

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