Mundo ficciónIniciar sesiónUnos días después, deliberadamente partió con su cincel una piedra de manera que un trozo golpeó a un capataz. Cuando los capataces se aproximaron a propinarle una tremenda golpiza por la afrenta, Medreth se lanzó al suelo fingiendo que lloraba y diciendo:
—¡Perdónenme, se lo suplico, poderosos y piadosos capataces! ¡Ustedes que son tan nobles que se sacrifican por su pueblo, viviendo aquí, bajo el ardiente







