Capítulo 1

Pd1: En los nuevos capítulos habrá nueva información, he corregido algunas incoherencias que tenía la historia y ahora nop.

Pd2: Agregaré dos o tres capítulos más, no sabría decirles si al final o antes.

Mi madre estaba encantada ante la idea de regresar a Londres, aunque Francia fuera su país natal, su madre adoraba Londres y como siempre contaba amorosa ahí había conocido al amor de su vida.

Aunque ella pensaba que hay habían retomado su amor, su madre no había sido una dama de la alta sociedad francesa, sin embargo su padre de se enamoró de ella de su simpleza, su astucias y audacia, la ex marquesa tenía un espíritu inquebrantable había superado todos los obstáculos que su abuela había puesto sobre sus padres.

Y sabía con certeza lo que aquella señora era capaz de hacer.

En menos de lo que Rosalía hubiese esperado, dado lo mucho que se quejaba normalmente cada vez que tenía que encargarse de algún asunto había ordenado a los sirvientes que preparasen los baúles y recogieran todos y cada uno de sus libros.

Sin duda no se iría sin ninguno de ellos.

Había ido a Francia con una gran ilusión y durante esos dos años lo había logrado, conocer a su mayor inspiración.

Pero ahora era tiempo de volver, aunque no de la manera que deseaba, con los sentimientos confusos y cada posible engaño de Williams la atormentaba.

Incluso había escrito a Henry, el administrador designado por su difunto padre, para que reservara un camarote para ellas, en el barco que salía en una semana con destino a Inglaterra.

Se encontraba ansiosa durante las últimas noches había estado en vela, pensando cómo actuar cuando lo volviera a ver.

Sabia que su corazón anhelaba verlo, besarlo, y su mente traicionera le recordaba las palabras de su buen amiga Susan.

Ahora tendría que ser fuerte, ella había tomado una decisión al irse y dejarlo, pero él le había prometido que la esperaría; ese día que se arrodilló ante ella se sintió la mujer más dichosa del mundo no podía creerlo: pero cuando supo por su madre que gracias a ella podía lograr su sueño, ese que había atrasado cuando murió su padre, pero no perdería esa grande oportunidad.

Pero había algo que su madre le había ensañado era luchar por sus sueños y vivir los sin arrepentimientos. Eso hizo, se sintió bien lograr algo que durante un tiempo vio lejano.

Pero ahora como si el saber que volvían a casa le hubiese dado las fuerzas que necesitaba para reaccionar. Aun así, su compañía había sido una bendición.

Ambas se apoyaban. De no ser por ello,ella,en infinidad de ocasiones se hubiese visto arrastrada por la melancolía y el desánimo. Su madre era lo único de le daba fuerzas, ahora era su turno de cuidarla.

De casarse.

Esa ahora era su prioridad.

Tras la muerte de su padre, en uno de sus viajes por esas extrañas tierras del oriente barco, Lucius había cambiado su forma de ser. Las responsabilidades que lo unían al título que acababa de heredar de manera repentinamente ,y el compromiso de hacerse cargo de su hermana menor y su madre, lo había hecho volverse una persona taciturno y huraña, se volvió serio y controlador.

Algo horrible a decir y pensar, lo extrañaba. Mucho a ambos, había sido un infortunio.

Se había encerrada en si mismo, sabia que le había dolido que nos fuéramos de esa manera repentina, pero tanto como su madre cómo ella sabían que era capaz de encerrarles solo para que no subieran al barco, durante un tiempo se mostró molesto y decepcionado y otra cerrándose en su dolor, sabía que él se sentía culpable.

Todo ello, unido al temor que le daban los viajarán en barco, hizo que se opusiera a que su hermana visitara cualquier cosa que implicará cruzar el mar o cualquier cosa que él considerase peligrosa para ella, y la lista era bastante extensa.

Pero de un momento a otro se sintió abrumada, cansada, su único Consuelo era la gran biblioteca de su padre durante el primer año de su muerte, hay descubrió la pasión por escribir, amaba aquello escribir aquello que algunos les parecía imposible, soñar y imaginar más de lo racional.

Pero empezó a agotarse su paciencia, por momentos ella comprendía que tuviera miedo, que su única hermana tuviera el destino de su padre, a veces provocaba colocar sus ojos como platos, exageradamente, pero no entendía porque tanto martirio.

Al pobre casi sufrió un infarto cuando supo que su madre y ella, habían viajado a Francia. En su decimoctavo cumpleaños, anhelaba conocer Francia y lo hizo, entonces Williams se había arrodillado ante ella, fue un día de completo regocijó, como hace tiempo no sentía. Sintió su alma llenarse de alegría, por que sabía que él la haría feliz; además, sería un buen partido.

Pero su corazón se vio dividido, entre lo que amaba y el hombre del cual estaba enamorada, sin embargo, su afán por conocer Francia pudo más, alejándose de aquella tierra que la vio crecer y del amor de su vida. Pero Francia, ese hermoso país el cual estaba enamorada, de su bella, arte, cultura y sobretodo su literatura.¡Ay como lo amaba! Juraba que podía p***r toda su vida leyendo y nunca acabaría.

Porque quería sentir todo eso que su madre contaba en sus historias, quería conocer ese hermoso país del cual su madre hablaba con tanta melancolía y felicidad.

Williams acepto, lo comprendió.

O eso pensó, pensó que la esperaría, pero no fue así. Tal vez por hacer y arriesgarse había perdido aquello que Más por él que por ella misma, se embarcaron los preparativos. Que Luicis hubiera decidiera algo bueno para él, parecía que se había liberado un poco de la carga emocional que había supuesto el accidente que acabó con la vida de su padre.

Y Rosalía no estaba dispuesta a preocuparle con nada que pudiera empañar su animo.

Su hermano apreciaba enormemente a su prometido, de hecho, era uno de sus mejores amigos, pero eso podía cambiaren cuánto supiera cuales eran sus intenciones con su hermana pequeña, por muy nobles que estás fueran.

Se había escritos cartas durante estos dos largos años, ahora sentí todos esos sentimientos escritos falsos, solo había sido algo efímero se su parte, solo fue divertido para él. Y las promesas, se habían ido a la b****a.

Se sintió engañada, pensando que durante el tiempo que ella estuvo en Francia esperando regresar él hubiera decidido romper su promesa, pensar que la besaba como lo hizo durante sus últimas semana en Inglaterra.

Rosalía estaba clara de su amor, tal vez solo estaba confundido, tal vez ella lo podría recuperar... pero todavía estaba a tiempo, o había perdido todo, por el sueño de ser una gran escritora.

De una escritora de sociedad.


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