Mundo ficciónIniciar sesiónNo doy dos pasos, cuando siento un ligero escozor en mi nalga derecha, pequeña vengativa. Me detengo sin girarme y ella estalla en una risa sexy como el demonio. Mi pene comienza a dar saltitos de alegría al creerse invitado a la fiesta, y me quedo esperando lo que dirá a continuación.
—Apresúrate chico, o tus adoradas papas desaparecerán de la mesa.
—Oh, créeme, eso no sería recomendable para ti.







