Christopher ha vuelto a bajar al primer piso de la casa trayendo sus maletas consigo.
Él bajó, pero recordando que podía brincar para hacerlo y no tener que verse en la molestia, nunca más de tener que bajar usando la cuerda de sábanas que tanto él como Samantha sabían hacer para cuando querían escapar.
Noah le ha sonreído cuando Christopher está en el suelo.
— Amigo, esto si que es genial, me encanta saber que hasta somos muy fuertes — dice Christopher a Noah con una sonrisa de satisfacción e