Sofía sentía una urgencia desesperada por ir a buscar a Alejandro, de verlo, de abrazarlo, de apoyar la mano sobre su piel y respirar ese olor tan rico que siempre tenía.
Pero en ese momento, Sofía no podía controlar sus emociones para nada; solo pudo obligarse a resistir.
Durante ese tiempo, incluso tuvo que ocuparse de un par de cosas del trabajo. Se suponía que tenía que mandar audios, pero como tenía los ojos llenos de lágrimas, solo pudo escribir las instrucciones. Le temblaban tanto las ma