—Isabella, ¿puedes darme un poco más de tiempo? Cada mes, de lo que gane, aparte del dinero que necesito para comer, te voy a transferir todo lo demás. Créeme, ¡te aseguro que te lo voy a devolver!
Después de decir eso, Laura vio que Isabella tenía una reacción extraña. Ella levantó las cejas; su mirada parecía decir que esa actitud era bastante ridícula. Con ese cambio de expresión, su aire se volvió imponente, incluso... desagradable.
¿Cómo era posible? Isabella era una muchacha tan amable; no