—Ya te lo he dicho muchas veces, pero no me escuchas. ¿Ahora me echas la culpa a mí?
Carlos la miró fijamente, y, con tono seco, preguntó con calma:
—¿Te gusta Alejandro y él está obligado a sentir lo mismo por ti? ¿Con qué derecho?
Carlos no dijo lo que ella esperaba oír; solo podía tratar una y otra vez de hacerla enfrentar la realidad.
—Priya, si tú y Alejandro hubieran podido estar juntos, ya lo estarían. Pero todos estos años él te ha tratado como a una desconocida. Deberías darte por venci