Mundo ficciónIniciar sesiónDuncan se metió en su Audi luego de despedirse Edmund Haggerty y cerró la puerta con fuerza. Se puso la mano en el pecho y por unos minutos se concentró en normalizar su respiración y su ritmo cardiaco.
La había visto, era ella, tan hermosa, con el cabello recogido en una trenza que le llegaba a la espalda, pues el cabello le había crecido bastante en esos últimos cuatro años







