Capítulo veintiocho. Invitación
Invitación
Larry se vio sorprendido al encontrarse con Chelsea parada frente a la puerta de su oficina, por un momento creyó que se la estaba imaginando y es que, desde lo sucedido en el bar, no había dejado de pensar en ella; la atrevida sin vergüenza, se había apoderado de sus pensamientos sin pedir permiso.
—Chelsea —llamó de nuevo al no obtener respuesta y verla quieta como si fuera una estatua de yeso.
Chelsea chasqueó la lengua y maldijo para sus adentros, mientras se giraba para quedar