Una loba hambrienta
Matthew salió de la ducha casi de inmediato. Él se apresuró para cambiarse, pues se estaba muriendo de hambre, se había saltado el almuerzo gracias a Alana, así que era ella quién debía ocuparse de resolver su problema, con una sonrisa torcida y nada inocente se vistió los pantalones para dormir, pero maldijo cuando se dio cuenta de que su playera no estaba por ningún lado.
—Voy a matarte —gruñó, Cody era el único de sus amigos que se atrevía a usar sus cosas y no estaba mal