Capítulo 53. Las mentiras tienen patas cortas
Paola colgó.
Respiró profundo y trató de calmarse.
—Eso es mentira Paola, no le creas —se dijo a sí misma.
Siente que sus ojos pican, muy dentro de ella le cree a Alfredo, porque no cree que alguien pueda quererla realmente, menos un hombre tan perfeccionista como Joseph.
Salió de los vestidores, dispuesta a tener fe en Joseph, pues si bien es cierto que se siente poca cosa para él, también es cierto que confía en su integridad, decide esperar a hablar con él y no dar por sentado lo que le dic