31. La playa

Cole

Miro mis manos, suspiro y miro a Gloria salir de emergencia con Galileo sosteniéndola, Gabriel se sentó a mi lado, luego David a mi otro lado, ambos con la mirada en el suelo, callados y sin decir nada.

— ¿Qué hacemos? — pregunto tratando de hacerme el fuerte, Gloria me mira y niega sin saber, suspiro y me levanto — Gabriel, levántate, iremos a comprar un ataúd — el pelinegro se muerde el lab

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