Alaia
Mi teléfono suena y lo busco en la casa, no recuerdo donde lo deje, el sonido me lleva al recibidor, me apresuro a tomarlo antes de perder la llamada otra vez, es de un número privado, por lo cual contesto rápidamente, debe ser alguien importante.
—Buenas tardes, señorita Russell, estoy llamando del despacho del Ministro Lander, debemos confirmar su presencia en la cena de este viernes, la invitación fue enviada la semana pasada y no hemos recibido ninguna respuesta de su parte —habla el