Alaia
Los oficiales comienzan a moverse y vuelvo a poner a Noah en brazos de mi madre, antes de correr en dirección a donde ha sido la explosión.
—¡Alaia! —escucho la voz de mi padre y una mano intenta detenerme, de la cual me suelto de forma brusca.
Mis pulmones queman ante la rapidez que atravieso el pasto, está comenzando a amanecer, llego a la casa y está en perfectas condiciones, solo los vidrios de las ventanas están rotos, sigo el humo para encontrar un avión destrozado y en llamas, está