Loli
Observo al rubio que tanto me gusta y que no he podido sacarme de la cabeza, aunque lo he intentado, que no sé qué responder a lo que acaba de decir cuando noto que mira hacia donde está Lorenzo, quien nos ha visto.
—No, no te importo —niego con la cabeza—, es que has dejado de tener mi atención y mis intentos tontos de tratar que siquiera me mires, que te des cuenta de que existía —lo enfrento y veo que mueve su cabeza de un lado a otro—, echas de menos mis atenciones, no a mí —trago el n