Llego a casa de Leo y Nico para recoger mi ropa, ya que, mientras consigo un apartamento, me quedaré con mi novio... qué bien suena eso: MI NOVIO.
—Tengo algo de nervios —le confieso a Bastián.
—¿Por qué, nena?
—Porque no sé cómo se lo tomen Leo y Nico, más que todo Leo. No quiero que me odie, yo lo quiero mucho —veo cómo Bastián se tensa. Creo que no le cae nada bien la idea de que yo quiera a Leo y a Nico.
—Abril, quiero pedirte un enorme favor.
—¿Sí? Dime.
—Sé que eres una persona de alma lib