Otra vez lunes, volver a la rutina del trabajo... Que, a propósito, volví a trabajar con Bastián. Lo sé, es una locura. Al principio me negaba, pero Bastián, como siempre, se salió con la suya. Cuando le informé a James de mi decisión, se puso algo triste, pero dijo que no había ningún problema. Así que hoy regreso a la oficina, y la verdad... estoy muy contenta.
—¿Cómo me veo? —le digo a Bastián dando una vuelta.
—Te ves preciosa, aunque me gusta más cuando se ven tus tatuajes —dice, mientras a