Capitulo 35
—¡Oh, por dios! Esto es precioso... —propine viendo como la piscina del hotel era el mismísimo mar cristalino, jamás había visto un diseño tan curioso. Corrí hacia las aguas, bajando las escalinatas, el frescor que sentí al remojar mis pies en este día caluroso, fue la mejor sensación que necesitaba después de días de estrés. Alce mi rostro tapando mis ojos con mi brazo, era un día hermoso. Mire tras de mí y vi a Ismael con una gorra, camisa amarilla abierta de botones floral, bermudas blancas y