—Padre buen día, déjeme ayudarle a bajar. —Tome su brazo ayudándole a bajar del auto para dirigirnos a la sede de la empresa, hoy temprano teníamos reunión.
—Muchas gracias, Minerva. ¿Qué tal tu día?
—Atareado como siempre.... Más importante, ¿cómo fue la reunión con.... con aquella mujer? Se llegó algún acuerdo. —Guardo silencio, caminando con despaciosos y elegantes movimientos, saludando a todos los trabajadores.
—De hecho, me imaginé que sería mucho peor. —Preocupada solté.
—¿A qué t