Cap. 70 Acuerdo.
Me bajo con rapidez y acomodo mi ropa; le grito que ya salgo para que no se le vaya a ocurrir abrir; Rohan de igual manera se acomoda la ropa.
—No hagas ruido y por nada vayas a salir, así escuches lo que escuches, por favor. Promételo —le pido en susurro y suplicante.
—Está bien, pero más le vale que no intente lastimarte o no sé si pueda contenerme.
Antes de que salga, me toma de nuevo y me planta un tremendo beso que me deja sorprendida y después solo sonríe. Es un caso; sé que lo hizo para darle un golpe más a Carlo, sin que lo sepa, pero con que nosotros tengamos conocimiento es suficiente.
—¿Qué se te ofrece? —Salgo y le digo en tono frío.
—¿No puedo venir a ver a mi esposa?
—Déjate de juegos, tú y yo ya no somos nada.
—Mientras no se firme el divorcio, sigues siendo mía.
—Si solo viniste a decir sandeces, ya puedes irte.
—Bien, hablemos de negocios, ¿de eso sí te interesa hablar?
—¿Vienes a seguir celebrando tu triunfo?
—Me alegra que reconozcas que triunfé. —Y sí, justo a eso