Cap. 65 Él es la clave.
Y no es cualquier video, es uno donde estoy dándome placer con el dildo que Rohan me mandó, el cual simula su miembro. Me quedo paralizada; no sé qué hacer o decir.
Carlo me mira con odio, con desprecio y con sorpresa al verme disfrutar como nunca lo he hecho con él.
—Dame mi computador.
—¡¡¡No!!! hasta que me digas a quién le mandaste esto. —dice con voz fuerte.
—A nadie, eso es solo mío, dámelo, no tienes derecho de tenerlo, ni verlo.
—¿Y por quéno? Eres mi esposo y tengo todo el derecho de verte.
—¡Te dije que me lo des! —intento arrebatárselo de las manos, pero es más alto que yo y lo eleva.
—No, cariño, déjame seguir disfrutando, te ves tan hermosa, tan sexy. No sabía que te gustaban estas cosas. Debiste decírmelo y yo te hubiera hecho vibrar mucho más que ese aparato.
—Ese aparato me ha dado más placer que tú en todos estos años —digo sin querer; me arrepiento al instante al ver cómo cambia su rostro.
—No me conoces aún, cariño, me comportaba con respeto porque te creí una monja