—Bien— él estuvo de acuerdo con lo que ella dijo. —Voy a ocuparme de esto.
—Por supuesto que debes hacerlo, ella es tu prometida y también tu hermana— Selene tomó su teléfono y se dirigió hacia el balcón.
—Estoy tratando este asunto por ti, su vida o muerte no me importan— su voz sonaba firme desde atrás.
Pero esa firmeza hizo que Selene sonriera.
—No tienes que preocuparte por mí, después de todo, casi muero una vez gracias a ti, ¿no sería mala suerte para mí si te preocuparas?— Selene habló co