—Señorita, ten cuidado...
—¡Señorita, no tires más cosas!
—¿La señora ya ha regresado?
Varios criados no podían detener la conducta frenética de Esmeralda, estuvieron a punto de ser golpeados por ella.
Después de que Ana llegara a la antigua casa y viera el desorden en el suelo y a Esmeralda actuando como una loca, las palabras de reprimenda estaban en la punta de su lengua, pero no pudo pronunciarlas.
—Esme, ¡cálmate!— Ana entró en la habitación y abrazó a Esmeralda.
Al ver a Ana, Esmeralda no