Andrés se rió con desdén.
—Divorciados y aún celebrando el aniversario de bodas. ¿No te parece gracioso?
—No hemos tenido una luna de miel juntos, ni hemos celebrado nuestro aniversario de bodas. Hoy... ¿podemos hacerlo? Considerémoslo como una despedida amigable para cerrar ese matrimonio fallido y decirle adiós de una manera tranquila. ¿Puede ser?— Su voz era suave, con un tono suplicante.
—Selene, ¿qué juego estás tramando de nuevo?
—Te prometo que no hay ningún juego. Mañana me iré de Novat