—Entonces todo esto… lo hiciste por mí, porque eres tan asqueroso que querías acostarte con una niña de doce años…
—¡Hey! ¡No degrades lo que sentía por ti! —le espetó Guillermo con rabia—. ¡Estaba enamorado de ti aunque fueras una mocosa malagradecida y altanera que nunca me miraba!
—¡Y jamás iba