108. EN LIBERTAD
108 CAPÍTULO
El grito que pegó Ruby fue peor de lo que alguna vez imaginaría. No había palabras para describirlo. Cristina entró en un estado de conmoción absoluto.
Aureliano sonrió una vez escuchó al juez. Hortensio también lo hizo, y con orgullo se acercó a una Cristina todavía sentada. Las manos rodearon sus hombros y le dijo:
—Es hora de levantarse, Cristina. Eres libre —sólo así, fue que Cristina entendió que estaba en la realidad. Hortensio le sonrió con orgullo.
—Yo no tengo nada que ver