105. ENCRUCIJADA
CAPITULO 105
—¡Hey! ¡Arriba! Tienes visita.
Cristina se paró de golpe, todavía en el piso, porque ahí durmió, cuando el oficial Martínez golpeó los barrotes de su celda.
Al colocarse de pie, a Martínez le dio tiempo de abrir la celda y dejar pasar a Hortensio. Cristina jadeó de calma al verlo, y corrió a abrazarlo con fuerza.
—Gracias a Dios. Creí que no te volvería ver —sollozó Cristina en el abrazo.
—Tenemos mucho de que hablar, Cristina. ¿Cómo estás?
—¿Cómo me preguntas eso? —Cristina se li