Capítulo 61
Kamila
Ver a mis hijas feliz no tiene precio, sobre todo al saber que parte de esa felicidad se la hemos proporcionado. Al enseñarlas y educarlas tan bien.
– No pensé que les fueras a decir que sí, temía que cuando te pusiste seria le dijeras que no podrían quedarse con ellos – dijo Daniel a mi lado y yo solo seguí mirando como el cuidador le daba algunas cosas paras los cachorros.
– La verdad es que no les hubiese dicho que no, también me enamoré de esos cachorros desde que los vi.