Tobías al oír la voz de la mujer se pasa su mano por la cabeza y luego mira hacia atrás que no haya nadie.
—¿Por qué tan calladito?— habla la mujer algo burlona
Tobías suspira
—necesito que me ayudes— dice y luego duda de lo que dijo
—¿en que puedo ayudarte?— pregunta la mujer con voz seductora
—se que Dante te envío, para que fueras una distracción para mí.
—te equivocas querido, tú sabes que siempre me has gustado en la cama, simplemente fui por algo de diversión, sexo en la oficina es el