CAPÍTULO VEINTICINCO: ORGULLO DE FAMILIA
Seis más treinta minutos de la tarde, su turno había terminado. Con la bolsa que su esposa le había dejado, caminó de regreso a casa. Finalmente, iba a tomar un descanso y no solo eso, iba a ver a Velvet y a Gabriela. Por supuesto que estaba acostumbrado a verlas todos los días pero, tal vez, no estaba acostumbrado a los sentimientos de verlos como su familia. Con una sonrisa en su rostro, siguió su camino hasta que su celular sonó en el bolsillo de sus