Dos días, ¡Solo dos días! Ella no podía ser feliz con Edan por más tiempo que ese, solo cuarenta y ocho horas… Al parecer, solo ese era el plazo permitido, el límite de su felicidad.
Lo mismo sucedió en su viaje de luna de miel, dos días junto a Edan en los que Alma se permitió ilusionarse, abrir su corazón, para terminar rota.
De nuevo, volvía a suceder, ¿Cómo no se lo espero? ¿De verdad le llegó a pasar por la mente que una mujer simple y pobre como ella podría llegar a ser feliz con un hom