Mundo ficciónIniciar sesiónEl cielo matutino lucia despejado y hermoso, no había una sola nube que opacara la luz del hermoso día que recién comenzaba, el museo abría sus puertas para recibir a los turistas y locales que disfrutaban del arte, las calles de a poco, comenzaban a abarrotarse del vaivén interminable de personas que, al igual que ella, salían a su trajín diario, Antonella caminaba con paso presuroso para llegar a tiempo, despertar en medio de la madrugada par







