Narrador
El bosque extenso de Eal-Gap gozaba de una vegetación extraordinaria. Los árboles que se alzaban estaban en pleno otoño. Las hojas iban destiñéndose poco a poco causando efectos visuales agradables. El color verde no era el predominante. Un bosque que hacía amarillento, el verde se extinguía dejando solo el recuerdo de su vibrante fuerza.
La morada de las brujas era un lugar antiguo. Ubicado en el corazón del bosque, en una parte desolada e inhóspita que nadie en su sano juicio escoge