Elizabeth va a mi lado, parece estar comoda en el asiento mientras mira la ventana. Ella y su serenidad me gustan, me hacen sentir lo mismo, la serenidad se me traspasa cada vez que la veo. Incluso, me imagino en un sendero con ella tomándola de la mano sintiéndome casi libre y libre de culpa, pero algo me dice que no soy ni seré merecedor de sentir algo así de auténtico y bonito, real. Suspiro hondo, me siento cómodo con ella y eso que ni siquiera estamis hablando. Por un segundo cierro los oj