—Sirena...
—Quiero saber todo con pelos y señales. Y ni se te ocurra ocultarme nada. ¿Entiendes?
—Tu padre me contactó hará unos tres meses y medio. Hicimos un trato. No sé sus razones. No sé las pedí y él no me las dio. Pero yo si tenía las mías. Razones equivocadas al fin y al cabo, pero razones poderosas. Podía tenerte en mis manos. Podía hacerte sufrir como yo había sufrido todo este año.
Ante la ceja levantada de Valentina, David puso las manos en alto.
—Ya te pedí disculpas, Val. Eso es