Capítulo 25:

—Sabes que puedo caminar ¿verdad? Además me dieron muletas —fueron las palabras de Valentina cuando al llegar a una preciosa mansión totalmente remodelada David la había tomado en brazos.

—No mientras yo esté por aquí. Y cuando menos esfuerzos hagas más temprano te recuperarás.

Valentina se calló la boca y apoyó su cabeza en ese espacio entre el hombro y el cuello de su marido. No lo entendía. Lo mismo la exaltaba que la tiraba al suelo.

—Eres venático. No sé cómo actuar contigo.

"Eres tú.
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