CAPITULO 38 PESADILLA.
Valerie Ghill.
Presioné el control para abrir el garaje de mi casa, no sabía ni como había llegado a ella, la pequeña Jordana, había pasado una noche muy intensa con sus coliquitos; le dije a mi cuñada por parte doble que pensara bien lo de las gotitas anti cólicos, no era Jordan, el que estaba sufriendo los espasmos por el dolor.
Abigail, solo se carcajeó cuando le dije que agarrara la polla de su marido y se la retorciera, hasta que el dolor lo desfalleciera, haber sino iba buscar luego