Valerie Ghill.
─ Pienso que te estás olvidando de todo lo que hemos hablado, ─ mencioné retirando su Tablet.
─ Te prometo intentarlo cuando llegue al condado, ─ musitó extendiendo su mano, para que le devolviera su Tablet.
Me levanté de la cama, necesitaba una ducha. Franchesco, nos había invitado a cenar, sus regalos costosos y sus abrazos habían vuelto, también mis rechazos, pero esta vez él, no había pasado la línea; esta vez solo se limitaba aceptar el rechazo y no era que no me agradara