—¿Quién dice que no participaré en el concurso de conocimientos psicológicos de su universidad? —resonó una voz familiar.
Silvia abrió los ojos de par en par y giró la cabeza, sorprendida.
La puerta de la oficina del rector se abrió, y Fabiola entró acompañada de su asistente.
Leticia miró a la recién llegada con incredulidad—: ¡Fabiola!
Fabiola las ignoró completamente y estrechó la mano del rector—: Hola, soy Fabiola.
—Profesora, ¿cómo es que está aquí? —preguntó Silvia, pasmada.
—Te lo explic