—¿He oído que la Srta. Somoza ha aceptado un puesto en la Universidad Santa Mónica? —La expresión de Daniel era la de siempre, como si no se hubiera dado cuenta en absoluto de las miradas cotillas del resto, su tono ligero era como si estuviera charlando de asuntos familiares.
A la chica que estaba al lado de Daniel se le iluminaron los ojos de sorpresa: —¿Eres profesora en la Universidad Santa Mónica?
El deleite de la chica era indisimulado, realmente le gustaba esa hermosa mujer de temperament