Días después.
Malú observaba con la mirada brillante como los cafetales que sembraron en las parcelas que se quemaron, empezaban a crecer, aunque las matas aún estaban pequeñas, y sabía que en esa cosecha no obtendrían la misma cantidad de café de siempre, estaba satisfecha con su labor.
—¿Cómo van las cosas por acá? —investigó Joaquín, miró con regocijo como empezaban a nacer los nuevos cafetales—, me dijo tu mamá que no desayunaste, ¿te sientes bien?
Malú sonrió como hacía mucho no lo hacía