(Renata Pellegrini)
Filippo no me contesta, sólo arranca el motor del coche una más vez y se vuelve hacia el camino. Enfoque mi visión para el paisaje nocturnal más allá de la ventana, no tengo el coraje de mirarlo a los ojos, confieso que solo lo miré fijamente para no parecer una cobarde, pero ahora, estoy con vergüenza.
— ¿Qué te pareció trabajar allí en la empresa? — él rompe el silencio.
— Me pareció interesante, siempre ha sido mi sueño trabajar en la empresa de tecnología más grande del