(Renata Valentini)
Tanteo el lado de la cama de Filippo y no lo encuentro, no es extraño, nunca logro despertar antes que él, a pesar de que me levanto a las seis de la mañana. Ayer dormí tan bien, Filippo siguió acurrucándome hasta que el sueño me consumió. Espero que él haya podido dormir también, sé muy bien lo que sentía ayer.
Sacudo la cabeza, quiero apartar los recuerdos más tristes de mi vida, la muerte de mis padres, justo frente a mí, odio recordar ese día.
Me estiro y salgo de la cama