(Renata Pellegrini)
Antes de que pueda admirar la habitación, tomada por sorpresa, siento inmediatamente que mis bragas se mojan por el repentino y profundo beso que Filippo me roba nada más dar el primer paso en la habitación, gira nuestros cuerpos y me sujeta entre él y la pared. Su hábil lengua juega con la mía y sus labios chupan y mordisquean mi trasero haciéndome jadear, ¡con un solo beso!
Como si mi vida dependiera de ello, empiezo a desabrocharle la camisa, mis dedos se interponen, pie