No aguanta más, por lo que le suelta un golpe en el estómago. La suelta, aunque el golpe no le genera dolor, sino más bien enojo.
— No me mires así, me estabas lastimando y además, odio que invadan mi espacio personal. —Habla con seriedad.
La mujer se levanta, solo que esta vez, hay unos zapatos color azul para poder usarlos. Cabe recalcar que todo el tiempo, andaba descalza.
— ¿Y estos zapatos? —Pregunta confundida.
— No preguntes, solo póntelos y no digas nada.
Se siente confundida, pero se lo