*Dos años después*
La tarde caía sobre la ciudad y en la casa de Anaís, los amigos se encontraban reunidos en el jardín charlando y riendo.
Anaís, les había preparado una merienda a todos, mientras que los niños corrían de un lugar a otro, los más grandes, hacían otras cosas como, cantar, un hobby que les gustaba hacer.
De repente, el timbre sonó, sorprendiéndola, pues no esperaba a nadie más.
—No te preocupes querida, me encargo —dijo Evelin.
Cuando ella abrió la puerta se encontró co