Maraña de sentimientos.
Alessia regresó a su casa al día siguiente con los puños apretados y una expresión de furia en el rostro. Su madre, que estaba en la cocina preparando el almuerzo al verla entrar, pudo notar de inmediato que algo no estaba bien.
Fanny, como toda madre, se percató del estado de ánimo de su hija en cuestión de segundos, ya que ella era una chica que desbordaba mucha alegría e incluso era muy extrovertida, así que decidió indagar qué le pasaba.
—¿Estás bien, Alessia? —preguntó con tono suave y car